domingo, 21 de abril de 2013

21 de Abril

Me cansé de luchar. Se me acabaron las fuerzas, las esperanzas huyeron, los pensamientos se escaparon, los sueños se fundieron, las lagrimas cayeron, la rabia salió al exterior, la explosión de sentimientos que se formó en mi cuerpo fue tan potente que podría haber quemado el sol. 

La decepción recorría mi torso, la rabia llegaba hasta la punta de mis pies, el desengaño acababa de destrozar mi corazón, no quedaba parte de mi cuerpo que no estuviera llena de una mezcla de sentimientos negativos. Quería morirme, quería destrozarlo todo. Quería quemar la ciudad, romper cristales, destrozar muebles, tumbar muros, llenar la calle de ira y horror. Quería hacer de este mundo un puto infierno. Quería comer sin parar, quería llorar sin parar, quería matar, quería no dejar alma viva en este mundo, quería quedarme solo durante unos años, quería robar bancos, poner bombas, hacer de esta puta vida un caos del que yo mismo quería salir. 

Quería que todo el mundo supiese que lo había dado todo hasta dejarme vacío. Quería que te dieses cuenta que todo lo que siento es verdadero, y si hacía falta hacer todo esto, estaba dispuesto a hacerlo. Un rasgo de civismo e inteligencia me obligaron a no hacerlo.

Las fuerzas se terminaron, los tantos y muchos esfuerzos realizados se habían ido al garete. Y es que realmente sentía que eras para mi, realmente pensaba que yo te podía hacer feliz, realmente quería serlo todo para ti. 

Quizá no había sabido controlar la situación meses atrás, era un chico sin pensamientos propios, manipulado por todos y por nadie a la vez, iba sin rumbo y sin una personalidad propia, sino influida por el mundo y por el "qué dirán". No pude llevarlo todo a la vez, y se me fue de las manos, sin darme cuenta te había perdido por incompetente.

Ahora, habiendo superado todo eso, habiendo hecho frente a los más y peores difíciles obstáculos que la vida me había planteado hasta el momento, sabiendo que quería darlo todo por tí... Ahora ya era demasiado tarde. Ya te habías recuperado de todo el daño que te había hecho y del que aún me arrepiento, y yo intentaba recuperarte, como si de un juego de la PlayStation se tratara.

Apareció ese chaval, ese chico. Un tal "M____" que te trataba tan bien. Eras una princesa a sus pies. Te hablaba tan bien, con tanto cariño... Ese cariño que yo no te había dado, ese amor que te hacía falta desde hacía un tiempo. Una perla de hombre. Esos que te ponen en un pedestal y no te bajan nunca jamás. De esos que ya no quedan, ¿no? Yo ya no podía hacer nada, ¿verdad? Mis esfuerzos eran inútiles, las esperanzas se hacían difusas como cuando una gota de tinta cae en un vaso de agua, que se disuelve poco a poco, eso pasaba con mis sueños.

Perdona si me pongo nervioso, pensaba que no te encontraría, pero afiné la puntería, y ya te he perdido. Y mirame, aún sigo siendo el mismo que era antes de ayer, cuando aún te quería. Y me propongo no mirar atrás, la tempestad se ha calmado ya, se que aprendiste a echar el ancla sobre el mar, a pasar de mi, e intentaré hacer lo mismo, se que me costará, lo se, pero tengo que cambiar de libro, este ya ha sido demasiado denso y largo. Cerraré el libro y espero coger uno en el que el final sea feliz, de los que te dejan con un buen sabor de boca.

Se me acabaron las fuerzas, me cansé de luchar sin recompensa, dejando mi corazón al descubierto, al alcance de tanto dolor. Siento haberte hecho perder el tiempo, lo siento, de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario