martes, 25 de febrero de 2014

Lo que un día fui

¿Qué? Parece que fue ayer la primera vez que nos cruzamos las primeras palabras, ¿no?

Vale, puede que no recuerde exactamente dónde, cuandó y cómo fue nuestra primera conversació, pero se que ese fue el inicio de una amistad que no sabía lo mucho que iba a aportarme, pero que ha sido una de las más sinceras amistades que he tenido.

Dos años que nos conocemos, y, sinceramente, han sido los dos años más intensos de mi vida. Cierto es que no solo por tu presencia.

Quizás me exceda cuando digo que en parte soy quien soy porque conozco a quien conozco. Pero me arriesgo, aún asi, a afirmar que fui quien fui, gracias a ti. En aquellos momentos que más personalidad me faltaba, o en aquellos momentos que más necesitado de amistad me encontraba, apareciste tú. Tu sonrisa habitual me contagiaba, me hacía sentir que podía ser feliz, podía ser yo mismo sin importarme el qué dirán. Tu me enseñaste que ser diferente no es malo, que hacer tonterías no te hace extraño.

Todo eso hizo que me acercara más y más a ti. Ese momento, y asi lo admito, fue uno de esos momentos que cambian tu vida. No he vuelto a ser el mismo desde que te conoci. Todo empezo a cambiar rápidamente, empecé a tener más amigos, empecé a dejarme llevar, a ser un poco más libre y pensar en disfrutar el momento y olvidarme de todo lo demás. Incluso mi timidez fue desapareciendo poco a poco. Es increíble como una persona puede influir tanto en la vida de otra. Aunque no lo creas, fuiste un importante engranaje en mi vida.

Bueno, ¿y lo que nos hemos reído qué? Todas aquellas tonterías por el río, el colegio, la calle, tu casa, mi casa, en la Almoina... Eso no se paga con dinero.

Y qué decir de nuestras ralladas nocturnas, bueno; más tuyas que mías. Cierto es que estas conversaciones me hicieron una persona realmente crítica con la sociedad y con la gente y el mundo que nos rodea. Quizás lo que mas caló en mi y me hizo tal y como soy en parte. He aprendido más de la vida en estos dos años que en los catorce anteriores.

Creo que debo decir que casi siempre, si no siempre, he sido sincero y honesto contigo. Y es que ser sincero contigo ha sido lo que más me ha ayudado desde que te conozco. Te he contado todo lo que me ha ocurrido con pelos y señales, y he confiado en ti. Asimismo, he recibido siempre una respuesta sincera, supongo.

Pero claro, es que todas estas cosas no se ven cuando quedamos o cuando hablamos por whatsapp. Esto no queda grabado en ningun sitio.

Ahora, cada vez que escucho 'You Know You're Right", de Nirvana; recuerdo el videoclip ese en el que te planchabas la mano, te hacias una pizza de orégano, jugabas con tu pajaro y me daba una hostia en la cara. Y me acuerdo de ti.

En clase se te echa de menos en el sentido de no verte follar con los locos de clase. Jajajajajaja. Bueno, no se como explicarlo. Me falta esa sensación de saber que cuando me levante de la silla, siempre va a estar tu sonrisa o tu empanamiento mental  dispuestos a alegrarme el día.

Mi unico deseo para ti es muy simple: no cambies. No lo hagas porque habras tirado lo que siempre me mantuvo a tu lado a la basura. No dejes de sonreir. Y si lo haces: 646****** dispuesto a hacerte sonreir, donde y cuando tu quieras.

Que voy a estar ahi para ayudarte en lo que necesites. Que tengo que ir a Sevilla, se va a Sevilla, que tengo que ir a las republicas moldavas, se va. Con dos cojones. Y es que no quiero que esa sonrisa que un día me enseño a ser feliz desaparezca nunca.

Que una "quedadita divertida" de vez en cuando juntos no iria mal.

Que te quiero, y que MUCHISIMAS FELICIDADES.

No hay comentarios:

Publicar un comentario