sábado, 27 de abril de 2013

Nuevos horizontes

Las olas del océano rompían cerca de mis pies. Todos mis sentidos se encontraban centrados en el relajante y suave sonido de los pájaros que volaban por las cercanías. Notaba las algas portadas desde la lejanía por la fuerza del agua chocando contra mi piel.

Pensaba, simplemente reflexionaba. Sabía que todo lo que me pasaba se podía solucionar. Los granos de arena me aconsejaban sobre la solución a todos mis problemas, la soledad me hacía compañía. Mi única amiga en esos momentos en la amplia extensión de la playa. Ella me ayudaría a escapar de todo. Con ella me sentía seguro...

A pesar de la seguridad que me transmitía, la incertidumbre llenaba todos mis pensamientos. No conseguía comprender como había terminado así, de esta deplorable forma. Solo esperaba tu aparición a lo lejos, necesitaba tu presencia para salir adelante. Tú, aunque ya no sentías nada por mí, me hacías volar solo con tu presencia.

¡Odiosos sueños! Nunca se cumplen. Por una vez más pude sentir como la decepción recorría mi cuerpo hasta provocarme ganas de irme, a algún lugar, caminar sin rumbo, alejarme de la sociedad... Solo necesitaba estar contigo una vez. Solo  necesitaba estar contigo por una vez. Solo pretendía decirte poder decirte, otra vez, que te quiero, que no puedo soportar tu ausencia, la que me provoca tal angustia existencial que ni el propio Romeo podría aguantar.

Intenté tragarme la rabia, lo intenté, lo juro. Admito que no pude, tuve que dar un fuerte golpe en la arena. Tantos sentimientos contenido tenían que escapar por alguna parte; las lágrimas eran una buena vía de salida de todas las emociones vividas..

Sabía que habías pasado página, incluso me planteaba que hubieras cambiado de libro. Era imposible poder soportar verte con aquel chico que tan bien te hacía sentir. Era una derrota anunciada, un proyecto destrozado, un sueño roto, una ilusión disuelta.

No me creías, no pensabas que alguien te podía amar tanto y hacerte a la vez, tanto daño. Yo tampoco sabía que te causaba tanto daño. Pero sin darme cuenta me encontré una veraniega mañana tumbado en el arena, solo, y arrepintiéndome cada segundo por la chica perfecta que había dejado escapar.

A pesar de todo, otros horizontes encontraré, otras metas buscaré, otros retos me antepondrá el destino, con tal de que tu rechazo no agrande la herida de mi corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario