miércoles, 3 de abril de 2013

3 de Abril

Todos los días pensando en ti, sabiendo que todo lo que siento no es correspondido, y también proponiéndome no tirar la toalla. Porque se que eres la persona que me hace feliz y porque no entiendo como he llegado al punto de caerte mal, de odiarme. No consigo comprender como he conseguido todo eso sin darme cuenta.

Abrí la puerta con una de las tres llaves. La puerta, metálica toda ella, hizo un extraño ruido. Subí las estrechas escaleras. Olían como siempre, es el aroma que mi madre eligió desde que construimos la casa. Miré a la puerta que daba final a esa escalerucha. Era y es blanca y muy elegante. Agaché la mirada y, apresuradamente, subí las escaleras con media mirada atrás, como si alguien me siguiera. Al llegar a la mitad del trayecto, recordé que la puerta tenía que estar cerrada. Bajé, cerré con llave y volví a subir a la misma altura en la que me encontraba antes. Me giré y subí hasta el final. Ya arriba miré otra vez escaleras abajo, como intentando darme cuenta de la existencia alguna presencia de la casa. No vi nada, así que entré ya al primer piso. Estaba todo oscuro. Normal por una parte, ya que eran las tres de la madrugada. Por otra parte era extraño, pues habitualmente una moderna lámpara de color gris que colgaba del techo, estaba encendida. Pero esta vez no. El silencio de la estancia consiguió estremecerme. La oscuridad que invadía cada rincón del hall me hacía reflexionar, y mucho.

Pronto me encontré en la cama. Tumbado, con dos mantas encima, y con la luz apagada ya.

No podía ser que te hubiera dejado escapar de tal forma, y lo 'mejor' era que lo había hecho sin darme cuenta. Yo sabía y se que aún te sigo queriendo, amando. A pesar de todo lo que decias y pensabas de mi, yo seguía con mi actitud cabezota, a la vez que romántica. Continuaba dispuesto a luchar por ti, costara lo que costara. Porque tu eres mi luz, eres mi esperanza. Lo eres todo para mi. Eres la chica que consigue cambiarme el humor en segundos. Eres la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida. Y me llamaréis osado. Pero es así. Y es que cada vez que pienso en ti, un cúmulo de sensaciones recorren mi cuerpo.

Que me busque a otra, dicen algunos. Nadie me comprende o, simplemente nunca han sentido amor como este. No te puedo olvidar, eres la chica de mis ojos, las huellas de mi caminar...

Ahora, acostado en la cama, lejos de persona alguna, pensativo; palabras sin sentido salen de mi boca, pensarás.

Junto con todo esto, mi alma viaja día a día por el duro mar del amor. Algunos días hay un buen tiempo, otros, simplemente estoy.

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