Las gotas de lluvia recorrían los cristales de la ventana. Hacía frío. Parecía que el destino hubiera decidido cambiar el tiempo para hacerme reflexionar. Él sabe que la lluvia me hace pensar. Él lo sabe. Había decidido llenar el cielo de nubes y de vientos fríos. La palmera que se encontraba detrás del edificio movía sus hojas como si de olas del mar se tratara. Estos árboles, que durante el verano hacían que el montañoso paisaje en paradisiaco se convirtiera, ahora parecían como un pegote verde en el paraje. El horizonte, difuso por la nieblina primaveral, hacía presagiar una tarde movida en cuanto a lluvia y tormenta.
Decidí subir al terrado de mi casa para ver el agua caer. Simplemente quería tranquilidad, lo que durante todo el año me faltaba. En mi pueblo no podías hacer mucha cosa, pero eso sí, tranquilidad, paz y armonía se podía sentir en cada rincón de la aldea. Yo, sentado en la amplia terraza de mi casa, con la mirada perdida, escuchaba como las duras gotas de agua, quién sabe de donde vendrían, colpeaban el suelo de losa del lugar. La adornada terraza se encontraba ahora bañada por una gruesa capa de agua, que se llevaba cuanto polvo encontraba a su camino. Las plantas abundaban ahí arriba. Los bichos que solían llenar el ambiente ya no se encontraban allí, el agua los había espantado.
Miré al cielo. Un color blanquecino uniforme no dejaba ver el precioso universo. Mi pelo, ya mojado, derramaba abundante cantidad de agua por el borde de mi rostro. Sentía como mojaban mi cara hasta llegar a la barbilla, donde colgaban por instantes y caían sobre mi.
Con mis manos apoyadas centímetros atrás de mi cuerpo, pensaba, solo eso. De repente, alguien llamó al timbre. Me levanté apresurado y entré en la buhardilla de la casa, chorreando agua por todos lados. Descolgué el telefonillo y, con una voz acatarrada pregunté por la persona que había interrumpido mi momento de tranquilidad. Segundos después una voz ronca y llena de gallos respondió. Parecía también apresurado y nervioso. Un hombre llamaba a mi casa, ¿para qué?
[Continuará]
No hay comentarios:
Publicar un comentario